EGIPTO Y EL CORAZÓN DE LA MAGIA

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Y RECUERDA LA MAGIA QUE DUERME EN TU CORAZÓN

ISIS, GRANDE, RICA EN MAGIA

 

 

 

“Su corazón era más hábil que el de un millón de hombres

Era más eminente que un millón de dioses

Era más perspicaz que un millón de nobles fallecidos

¡En el cielo y en la tierra no había nada que no supiera!”

 

(Texto que habla de la “Destrucción de la Humanidad”)

 

 

“A través del mito de Osiris, se revela el rol secreto de la mujer en los misterios egipcios. Ella es la fuente de la regeneración y del poder invisible que permite las metamorfosis del alma, como lo muestra en la iconografía de las tumbas su símbolo esencial, el loto; (símbolo de la eternidad, la iniciación, la resurrección). Si el rol masculino encarna el hieratismo y la estabilidad, la mujer es el movimiento, la que aporta la magia y la dinámica que provoca la circulación de la vida.

 

ISIS ES LA FUERZA QUE NO SE RESIGNA NUNCA Y QUE CON SU AMOR LIBERA LA ENERGIA PARA VENCER LA FATALIDAD. ENGENDRA EN LO VISIBLE Y EN LO INVISIBLE". (Fernando Schwarz)

 

 Se decía de Isis que era Grande, rica en Magia. La que nada ignora del cielo y de la tierra. Ella es Maga y Sabia, habiendo logrado superar los peores obstáculos y descubierto el secreto de la resurrección, es el modelo de la mujer egipcia, que sumaba a su fidelidad un valor indestructible ante la adversidad, una intuición fuera de lo común, más la capacidad de penetrar el misterio.

 

 

Fragmentos de mi Libro: "EGIPTO Y EL CORAZON DE LA MAGIA" – Nefertum

Registro Propiedad Intelectual Nº 001325/2007

 

EGIPTO Y LA ETERNIDAD

EGIPTO Y LA ETERNIDAD
 
 

Nunca sentí lo experimentado en Egipto. Una gran serenidad al contacto con su Sol, una Gran Paz al respirar su aire, miles de intuiciones al contemplar su color, su paisaje y sus aguas. Una gran seguridad al pisar su Tierra, sus arenas. Devoción sagrada llena de admiración ante sus templos, sus símbolos mágicos y su historia. Todos ellos hablaban en silencio haciendo a nuestra alma recordar tiempos mejores, más plenos.

En ningún otro lugar me sentí tan en mi casa, en mi tierra, en familia. Esa era mi Patria. Ahora sabía cuales eran mis raíces hechas de Sol radiante, aire puro, arena del desierto y agua virgen. ¡Ay Egipto! Paraíso terrestre, cuánto hemos perdido, cuanto tuvimos, cuan grandes fuimos los hombres al contacto con los Dioses y la Magia. Khem, querida Patria, sobre cuyas arenas y piedras es un prodigio volver a caminar o acariciar.  

Tu Sol nuestro eterno Padre Amon-Ra, abrazó cálidamente nuestro Ser con sus alas luminosas. Tus azules aguas siguen deslizándose sin principio ni fin, generando Vida, Felicidad, Fecundidad a sus rojas y quemadas tierras. Tu aire es una suave brisa que parece bailar con las aves, con las gráciles palmeras, mecerse con las blancas velas de las barquillas que se deslizan en silencio palpando lentamente su piel azul cristalina. Tus piedras majestuosas, páginas de un milenario saber donado por amor al mundo, plagado de las imágenes queridas de viejos y entrañables, eternos seres, que en silencio hierático siguen esperando ser devueltos a la vida. O mejor somos nosotros los que sabemos, que sólo cuando Ellos vuelvan a llenar nuestras horas y regir nuestras conciencias, la Vida retornará y la alegría verdadera con ella.

¡Oh Egipto, Egipto, alguna vez lo hicieron, fue posible, el Cielo se reflejó en la Tierra, los Dioses y los Hombres caminaron juntos, pudimos oír, aprender y contemplar la grandeza, impregnándonos  con su Fuerza.  Alguna vez tus entrañas cobijaron a los grandes y dieron a luz a la más grande esperanza. Aún su perfume llega a nosotros desde el pasado que reflejan tus piedras.

Querida Madre Patria, entrañable Madre, Maga soberana, déjame llorar y reír al contemplarte, déjame abrazarte con mis ojos enamorados y besarte con mi Alma. Madre, Isis Divina, gracias por tu belleza sin par, ésa desde donde emana;  energía, sabiduría, voluntad, eternidad. Sí, eres, fuiste y serás Eterna.

Sagrado Egipto, Tierra Sagrada y Bienaventurada, tu esencia hecha de colores, sonidos, figuras, perfumes, piedras preciosas. Sol, Aire, Tierra, Agua, dé a nuestros ojos brillo, a nuestra voz magia, a nuestro corazón fuerzas, a nuestra alma fecundidad, energía a nuestro espíritu,  poder para Ser y cumplir con el destino, como Tu lo hiciste.

  

¡Oh Egipto!, aún tus restos esqueléticos, tus gigantescas huellas consagradas, despiertan y evocan indefinibles recuerdos de un Mundo noble, puro, estable, armónico y Justo. De un mundo sumergido que debemos rescatar del olvido, para volver a VIVIR

 

Mª DOLORES VILLEGAS LOPEZ- Registro Propiedad Intelectual Nº M-001325/2007

De mi Espacio: LOTO AZUL

LAS EGIPCIAS

LAS EGIPCIAS

“Oh Isis….

Eres la Señora de la tierra,

Has hecho que el poder de las mujeres

Sea igual al de los hombres”

Himno a Isis (Papiro de Oxirinco)   

Una civilización se modela sobre un conjunto de arquetipos o de mitos, que son los que conformarán el estilo de vida, el modo de ser y los objetivos de ser humano que la va a construir, mantener y sostener de este modo. La mujer en Egipto no era como en el cristianismo, fuente del mal ni de una desnaturalización del conocimiento, sino todo lo contrario, era ella, a través de la grandiosa figura de Isis, quien había superado los peores obstáculos y descubierto el secreto de la resurrección.  

Isis fue el modelo de reinas, esposas y madres, así como de las mujeres más humildes. A su fidelidad  sumaba un valor indestructible ante la adversidad, una intuición fuera de lo común y la capacidad de penetrar el misterio. Ella es el modelo o el arquetipo que toda mujer egipcia tiene como protectora e inspiración de sus actos. Aquí es sin duda, donde reside el secreto de la belleza, serenidad, luminosidad y sabiduría de la Mujer egipcia.

La percepción del papel de la mujer celeste, de las diosas, de la polaridad femenina durante la creación, está en la raíz del respeto que la civilización faraónica manifestó a las mujeres y del papel que les atribuyó en la sociedad, desde “esposa del Dios”, “gran esposa real” hasta ama de casa, desde adoratriz divina hasta sirvient

Las egipcias conocieron un mundo en el que la mujer no era la adversaria ni la rival del hombre. Un mundo que les permitía vivir la plenitud como esposas, como madres, en el trabajo, como iniciadas en los misterios del templo, sin renunciar a su identidad a favor del varón. Un mundo en el que tenían pleno acceso a lo sagrado.

 La mujer egipcia afirmaba su nombre y su personalidad, sin que ello significara entrar en un proceso de competencia con el hombre, ya que tenía la posibilidad de expresar plenamente su capacidad como persona consciente y responsable. La mujer casada conserva su apellido y su nombre. No adoptaba el del marido y tenía a orgullo recordar su filiación materna, como hija de…

No puede negarse que las egipcias disfrutaron de unas condiciones de vida muy superiores a las que conocen en nuestros días millones de mujeres. La igualdad entre hombres y mujeres, fue uno de los valores esenciales de la civilización faraónica. En ninguna otra cultura se han vuelto a repetir los logros de las mujeres egipcias, quizás porque esos valores eran demasiado amplios, demasiado libres y creativos, para quedar presos de las religiones dogmáticas.

Llama la atención hoy, el inmenso respeto de que era objeto la mujer. Bella, serena, luminosa, la mujer egipcia contribuyó de forma muy activa a la construcción cotidiana  de una civilización que hizo culto, entre otras diosas de Maat (Verdad, Justicia, Confianza) el Equilibrio cósmico, la armonía. De Isis-Hathor, la Gran Madre, “Grande y rica en Magia”, Aquella que nada ignora del Cielo y la Tierra, Maga y Sabia, “La Poderosa”.

“Su corazón era más hábil que el de un millón de hombres.

Era más eminente que un millón de dioses

Era más perspicaz que un millón de nobles fallecidos

¡en el cielo y en la tierra no había nada que no supiera!”

Texto que habla de la “Destrucción de la Humanidad

La moral en Egipto, no es un adorno intelectual, sino que configura todo un estilo de vida. Es el esqueleto y la sangre de este esquema civilizatorio, influyendo hasta en los más pequeños aspectos cotidianos. En este país, son los libros de moral o sabiduría los que dictan la conducta a seguir, tanto en familia como en el ejercicio de la profesión de cada uno.

En la relación con la esposa estaba excluida la violencia, algo siempre condenable, donde debe predominar el respeto, sin él, el amor puede durar. Otra cualidad que llenaba a la pareja era la alegría de vivir. La actitud justa de un buen marido era, no causarle ninguna pena, ni ofenderla, ni desampararla. Su esposa era la “compañera venerada por su marido, la hermana bienamada cara a su corazón”. Pues ella es “rica de vida y trae la felicidad”.

La mujer era igual a su marido y entre ellos reinaba una profunda complicidad. En las esculturas la mujer con sus gestos, casi secretos, que traducen una actividad mágica, le protege, velando por la supervivencia de la pareja, para que nada le dañe. Los miembros de la pareja se reparten las responsabilidades y en este marco se desarrolla una vida con muchas facetas.

Esta unión no necesitaba de ninguna iglesia para ser bendecida, pues bastaba ante el pueblo que una pareja viviese bajo el mismo techo un tiempo para ser considerado por todos como matrimonio. Igualmente, si por distintas circunstancias éste se rompía, bastaba con vivir separados un tiempo, fuera de la misma casa,  para darse por terminado ante la sociedad.

  

Cada sexo era por definición complementario del otro, representaba un papel concreto, siendo ambos igualmente respetables y necesarios para la perpetuación de la vida. Cada uno tenía su sitio, su papel. La incontestable igualdad de los dos sexos en Egipto, no era el resultado de una lucha protagonizada por la mujer del Nilo, para conseguir un deseado ascenso. Dios la había hecho mujer y no se trataba de renegar de ese estado, sino de cumplir de forma útil con su papel en la sociedad. Eran conscientes de la necesidad de respetar la tradición ancestral, a la que esta civilización se encontraba profundamente unida. Para que no se produjera “una ruptura del equilibrio” en el orden establecido, había que vivirla y mantener así “lo que había sido establecido desde los tiempos del dios”.

Ser esposa, madre y señora de la casa, junto a un ser amado que sabía responder al esfuerzo realizado, ése era el Ideal. La instrucción y la educación seguían siendo esenciales para la formación de aquella que siguiendo su destino, sería llamada a enfrentarse a ciertas responsabilidades. Ya que no había ningún impedimento para que ascendiera tan alto como pudiera. Esto se produjo en todos los niveles de la sociedad. De ahí que el universo del conocimiento estaba enteramente abierto a la mujer egipcia. En tiempos de los faraones una mujer podía desempeñar las más altas funciones sagradas, como hemos visto, ocupando el puesto de “esposa del dios”, Aquella que mediante un acto mágico esencial,  sostiene mediante su Amor, la energía del dios Amón, para que el amor divino siga alimentado Egipto y así poder vivir en armonía con lo invisible.

Así como no había desigualdades entre hombres y mujeres sobre el suelo egipcio, tampoco las había en el cielo, en el Amenti (“La Tierra de Amón”), ni en el terreno del espíritu. A este magnífico despliegue de la espiritualidad femenina, que no ha vuelto a repetirse desde la desaparición de la civilización faraónica, se añadía otra dimensión, no menos admirable, la ausencia de rivalidad espiritual e intelectual entre hombres y mujeres, que trabajaban conjuntamente en los templos y formaron comunidades dirigidas indistintamente por un hombre o por una mujer. Si bien existían caminos iniciáticos específicamente masculinos o femeninos, éstos coincidían en lo esencial.

Estos enseñaban que el papel de la mujer de siempre, es transmitir su Energía, para “Dar Vida”, en cualquier plano de la manifestación. Siendo hijas de la Gran Madre, debían ser sus representantes en la tierra, sus encarnaciones, actualizando y asumiendo estas potencias. Sirviendo, de este modo, como soportes de una civilización que favorece la evolución de la Vida. Este era su motor interior, la inspiración para el quehacer cotidiano. Como Maat, debían velar por el mantenimiento de la armonía y la relación entre el cielo y la tierra. Como Isis, velar por la Vida de Egipto “la tierra bienamada”, en todos sus aspectos.

Sus modelos no eran ídolos de cartón piedra, ni espejismos, ni fantasías humanas, eran Ideas, Arquetipos, que representaban “Misterios de la Naturaleza”, “Potencias del Cosmos”,  que debían “despertar” en su interior. Ciertamente Egipto fue “El reino de la espiritualidad femenina”.

 

Poemas de amor del Papiro Chester Beatty I

“Deseamos reposar juntos,

Dios no puede separarnos

Tan cierto como lo que dices, yo no te abandonaré

Andes de que de mí te hayas cansado

No queremos más que estar sentados, cada día, en paz

Sin que ningún mal acontezca

Juntos iremos al país de la Eternidad

Para que nuestros nombres no sean olvidados

Qué bello será el momento

Cuando veamos la Luz del Sol

Eternamente, como Señores de la Necrópolis”

La mujer sabia y maga, era “como un loto que renace a cada instante, convertida en la primera mañana del mundo y en el primer rayo de luz”. Tal era su poder de renacimiento, de renovación constante, gracias a la identificación con la Fuerza de las diosas a las que servía de puente y mensajera.

El  poema  "Gran Alegría del Corazón" decía así, describiéndola:

"La única, la bien amada, la sin igual,

la más bella del mundo

Mírala, igual que la estrella brillante del Nuevo año

En el umbral de un buen año

Aquella cuya gracia brilla, cuya piel resplandece con un tierno reflejo

Ella posee unos ojos de mirada límpida

Y labios de dulce hablar

Nunca una palabra superflua sale de su boca

Ella, cuyo cuello es largo y el pecho luminosos

Está dotada de una cabellera del color del lapislázuli pulido

Sus brazos sobrepasan el brillo del oro

Sus dedos se asemejan a cálices de loto

Aquella cuyas piernas defienden la belleza,

Aquella cuyos andares están llenos de nobleza

Cuando posa los pies sobre la tierra

¡Con su beso conquista mi corazón!

Ella hace que el cuello de todos los hobres

se gire par amirarla

Y cada uno (de ellos) a quien saluda es feliz;

se siente entonces el más importante de los jóvenes

¡Cuando sale de su residencia

uno cree estar viendo a Aquella-que-es-única!

Cuan importante fue, es y será el papel de la Mujer, hija de Isis. Ante este prodigio de civilización y de pueblo, ante esta belleza sin par, llena de magia y saber, que fueron las mujeres egipcias, Alma de Egipto, surge en nosotros el deseo de seguir respirando su especial perfume y embriagarnos de eternidad. Hoy y aquí, hacemos nuestro el sentir de Isis, con verdadera y profunda añoranza.

Dicho por Isis:

“Mi corazón aspira a reunirse contigo

Y mis ojos te reclaman

Es maravilloso contemplarte”.

(Papiro Berlin) 

  

Mª Dolores Villegas

Madrid 3/03

 

De mi ESPACIO: LOTO AZUL

REG. PROPIEDAD INTELECTUAL Nº M-001325/2007

EL KYBALION

 

LOS SIETE PRINCIPIOS DEL KYBALION 

 

1.     1) PRINCIPIO MENTAL

“EL UNIVERSO ES MENTAL. EL TODO ES MENTAL”

2.     2) PRINCIPIO DE CORRESPONDENCIA

“COMO ES ARRIBA ES ABAJO; COMO ES ABAJO ES ARRIBA”

3.     3) PRINCIPIO DE VIBRACION

“NADA PERMANECE ESTATICO. TODO VIBRA”

4.     4) PRINCIPIO DE POLARIDAD

“TODO ES DOBLE, TODO TIENE DOS POLOS, TODO TIENE SU OPUESTO

5.     5) PRINCIPIO DEL RITMO

“TODO FLUYE Y REFLUYE, TODO TIENE SUS PERIODOS DE AVANCE Y RETROCESO, TODO SUBE Y BAJA,  TODO SE MUEVE COMO UN PENDULO, LA INTENSIDAD DE SU MOVIMIENTO, HACIA LA DERECHA ES IGUAL QUE LA DE SU MOVIMIENTO HACIA LA IZQUIERDA. EL RITMO ES LA COMPENSACION.

6.     6) PRINCIPIO DE CAUSA Y EFECTO

“TODA CAUSA TIENE SU EFECTO, TODO EFECTO TIENE SU CAUSA. TODO SUCEDE CON ARREGLO A LA LEY. EL AZAR NO ES MAS QUE EL NOMBRE DADO A UNA LEY QUE SE DESCONOCE”

7.     7) PRINCIPIO DE GENERACION

“LA GENERACION EXISTE POR TODAS PARTES. TODO TIENE SU PRINCIPIO MASCULINO Y SU PRINCIPIO FEMENINO”

 

De mi Espacio de LOTO AZUL

EGIPTO REVELADO

 
 
"Según la teogonía de Heliópolis, el nacimiento del mundo manifiesto se realiza cuando Shu separa a Nut de Geb, que estaban abrazados en un eterno acoplamiento. Cuando se desprende Geb del cielo por la acción diferenciadora de la Luz, el espacio de su unión que dejan los amantes se llena del aire celeste y surgen las condicines de la manifestación material. Nut y Geb mantienen apenas su unión, con el contacto de sus manos y sus pies, encarnando el círculo por donde transita la existencia entre lo visible y lo invisible, entre lo manifestado y lo no manifestado.
 
Es por lo tanto Shui quien aporta las condiciones para la manifestación del mundo, creando un ambiente, una atmósfera para que todos los reinos se puedan manifestar. Su gesto característico es el Ka, levantando sus dos brazos, con los que sostiene y separa el cielo, apoyando sus pies en la tierra. El Ka es el símbolo de la energía vital que anima todas las cosas; su jeroglífico está conformado por los dos brazos en alto a los dos lados de la cabeza. Es también símbolo de la protección, del vigor y del magnetismo vital.
 
Geb aparece como un hombre acostado mirando hacia abajo y da la impresión de tener mucha inercia. Simboliza la energía que está detrás del mundo de la materia, que es tradicionalmente pasiva en relación con el mundo del espíritu, simbolizado por Nut, que representa la energía activa de donde todo puede renacer y transformarse.
 
Así obtenemos los tres órdenes del ser: el espiritual o celestial, figurado por Nut; el intermedio, por Shu; y el físico o terrenal, por Geb".
 
Fragmentos de "EGIPTO REVELADO" de Fernando Schwarz 
 

FRATERNIDADES INICIATICAS

 
"Egipto es imagen y semejanza de otro país ideal. Nuestro propio río es como un reflejo de la Vía Láctea, del Nilo Celeste. Pero, aún más, el Egipto histórico fue un espejo, aunque no siempre perfecto, de una de las más antiguas fraternidades iniciáticas, cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos. Ellos, seres grandes, establecieron las bases de nuestra civilización en el pasado, trajeron consigo a sabios que enseñaron el arte, la ciencia, la astronomía y la agricultura. Osiris y Hermes fueron sus enviados. Ellos fueron los maestros de nuestra patria. Sus lugares sagrados fueron simbolizados en los cementerios, es decir, los lugares de los muertos o de aquellos que nunca tienen que volver, a diferencia de nosotros, los vivos, quienes volvemos periódicamente a la vida. Era una forma alegórica de referirse a las moradas de la fraternidad. Poseían la sabiduría, pero para gobernar el país era necesario uno de ellos, uno que todavía estuviese en el mundo, que no se hubiera retirado a trabajar en los planos invisibles. Era necesario un discípulo de los templos, alguien que tomara sobre sí mismo el poder político del país pero que al mismo tiempo fuera el "hijo" de ellos, el hijo de los iniciados. Ese era Horus, símbolo de la realeza, hijo de Osiris de los templos y discípulo de los Maestros.
 
Porque quien quiera ser rey, no sólo ha de ser discípulo de los templos, sino que ha de demostrar su fuerza y habilidad luchando contra los obstáculos materiales, representados por Set. El discípulo puro de los templos, en contacto con la materia pierde un poco de su pureza. Por eso dice la leyenda que, en cerrada disputa con Set, Horus perdió el ojo de la videncia.
 
Entonces, reconstruir el cuerpo de Osiris es también reconstruir un sistema de gobierno.
 
 
Justamente, un sistema que consistía en establecer un método de selección basado en la aristocracia del mérito. Nada tiene que ver con la herencia de sangre, sino con el valor y el esfuerzo cien veces probados.
 
 
Fragmentos de "LOS SIETE PASOS DE OSIRIS" de Juan Martin Carpio

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